Marco para la acción

“Nadie educa a nadie, ni nadie se educa a sí mismo, sino que todos nos educamos, mediados por el mundo”

(Paulo Freire. 1921-1997) 

Como lo expresa Fidel Oteíza en “Modelo Interactivo Para el Aprendizaje Matemático” (Oteíza et al 2004):
 
“En el Modelo Interactivo el aprendizaje lo realiza la persona que aprende en interacción con su medio. El foco, el centro está en una persona, en la persona que aprende; el resto, lo que hace el educador, lo que representan sus pares, lo que proveen los textos o los recursos para el aprendizaje, la comunidad a la que pertenece, su familia y en general, su entorno completo, lo que será percibido y conceptualizado desde ese centro, desde ese foco. Lo que se puede lograr desde fuera de la persona que aprende, es la organización de las experiencias que puede tener en la interacción con ese entorno: esa es la responsabilidad central de quienes organizan y realizan el acto educativo”.
 
El modelo de aprendizaje pone especial atención en la organización de las experiencias: ¿Cómo se organiza el medio para facilitar las interacciones adecuadas o efectivas entre el que aprende y lo que se espera que aprenda?
“Las interacciones entre el estudiante y sus pares, sus educadores, el conocimiento, los medios de los que dispone para aprender, la comunidad a la que pertenece, su entorno familiar y social, son los elementos en los que se juega el acto de facilitación de los aprendizajes. Es en este espacio de relaciones donde se da el proceso educativo completo, la formación de valores, la interrelación entre la Matemática y otras áreas del conocimiento, la educación afectiva y de las emociones, en general, el conjunto de aprendizajes que definen el desarrollo de la persona” (Oteíza et al. 2004).
 
El Modelo Interactivo se desarrolla en un contexto en donde sus elementos principales otorgan un telón de fondo a un conjunto de principios orientadores sobre los cuales se construyen los elementos centrales del Modelo.

El Núcleo Pedagógico como mapa para el despliegue de iniciativas en la implementación y sustentabilidad del Modelo Interactivo

 

Los elementos básicos, las piezas o ladrillos que componen el modelo Interactivo desarrollado por el Centro Comenius son: el conocimiento matemático, el estudiante, el profesor y el espacio de aprendizaje que define la sala de clases y condiciona las interacciones de maestros y aprendices.

 

Durante la primera parte de este siglo se ha ido consolidando una visión del desarrollo curricular en que la didáctica, las experiencias de aula y sus proximidades, cobran una mayor centralidad a la hora de identificar necesidades y oportunidades para mejorar el nivel de aprendizaje en los estudiantes (Bolívar & Bolívar, 2001). Ello propone desarrollar una mirada más intensa sobre los docentes y sus prácticas de enseñanza y sobre las características de los aprendices del siglo XXI y de sus necesidades de cara a una sociedad cada vez más digitalizada.


Consecuentemente con la revalorización de la didáctica, liderar sistemas educativos implica aprender colectivamente con los profesores y la comunidad, en vinculación directa con el Núcleo Pedagógico que representa el aula. (Elmore, 2010; Rincón-Gallardo y Fullan,2015). 

Habilidades siglo XXI y competencias digitales

 

En el Centro Comenius ponemos especial interés y esfuerzo en comprender los procesos de digitalización que vive la sociedad en sus diversos ámbitos. Esto impone grandes desafíos al sistema educacional que se han ido afrontando desde fines del Siglo XX, muchas veces sin la profundidad y urgencia que requerían.

 

Esta cierta autocomplacencia ha quedado en evidencia en el actual escenario de pandemia global, el cual ha evidenciado las profundas brechas digitales de las poblaciones, además de la débil capacidad de los sistemas educativos para utilizar las potencialidades de las tecnologías digitales para brindar oportunidades de aprendizajes de calidad a sus estudiantes.


El Centro Comenius asume el desafío de aportar a que las instituciones y actores del proceso educativo desarrollen su potencial digital en el contexto de las habilidades del Siglo XXI, sea como usuarios, sea como de creadores digitales.